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Medida
trascendental para el destino de Cuba
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Los 36 puntos contenidos en la
Propuesta de Medidas para Salir de la
Crisis, presentada por el movimiento Todos Unidos el 17 de diciembre de 2002
y abierta actualmente a consulta popular, tienen una singular importancia para
el futuro de Cuba, y aunque se refieren a distintos aspectos de la difícil
situación que enfrenta la sociedad, constituyen una unidad por la
interrelación que guardan entre sí.
La medida número uno -Aumentar progresivamente los salarios,
jubilaciones y pensiones ...- sería inalcanzable sin la liberalización
de las fuerzas productivas de la nación, recogida en otros puntos del
documento, o sin la adopción de un programa para el fortalecimiento de la
moneda nacional frente a las divisas extranjeras, que aparece en el segundo
lugar de la propuesta.
No obstante, hay temas que por su relevancia para el destino del país
merecen un análisis particular. Tal es el caso del punto 18, referido a
los cambios que deberán producirse en las relaciones con nuestra emigración
y el derecho de los cubanos a salir libremente y regresar al país en cada
oportunidad que lo deseen.
Sin lugar a dudas, éste es un tema candente, de urgente solución
y múltiples aristas. En primer lugar, habría que analizarlo desde
sus dimensiones humanas y jurídicas, pues el tratamiento conferido por el
régimen a nuestros compatriotas residentes en el exterior constituye uno
de los hechos más sórdidos y humillantes de la realidad cubana
desde hace muchos años.
Casi dos millones de cubanos, que hoy mediante las remesas constituyen el
soporte esencial para la economía cubana, han sido convertidos en
extranjeros, materializándose así una división ficticia de
la nacionalidad y la separación de las familias, con todas las
consecuencias negativas y sufrimientos que ello ha provocado. Por tanto, resulta
muy justa esa propuesta, que además está en concordancia con el
artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
el cual establece: "Toda persona tiene el derecho de salir de cualquier país,
incluso del propio, y regresar a su país".
Las propuestas de abolir de la legislación vigente el término
de "salida definitiva" para los nacionales y poner fin a la draconiana
medida de incautación de los bienes de quienes salgan a residir en el
exterior, son más que justas. Posiblemente, en ningún país
del mundo existan prácticas tan crueles y bárbaras.
No menos importante resulta la demanda del reconocimiento pleno de la
ciudadanía de los cubanos residentes en el extranjero, con todos los
derechos que ello implica, igual que el planteamiento encaminado a: "Promover
y facilitar el libre regreso y reinserción económica, política
y cultural de todos los cubanos residentes en el exterior que así lo
deseen".
Este último aspecto tiene una singular importancia para la nación,
pues además de su justeza humana y legal, implicaría un aporte
extraordinario en este momento de aguda crisis. Sin duda alguna, Cuba tiene un
apreciable potencial de conocimientos y recursos económicos para su
reconstrucción. Dentro de éste hay que contar tanto con las
indudables reservas existentes en la isla como con las de la emigración,
las cuales al complementarse constituirían un formidable sustento para la
ciclópea tarea que nos espera.
Las comunidades cubanas residentes en diversos países, especialmente
la asentada en Estados Unidos de América, han demostrado un dinamismo
extraordinario y evidenciado el poder de iniciativa y creatividad de los hijos
de la mayor de las Antillas cuando tienen libertad para desarrollar sus
capacidades intelectuales y laborales.
En ese contexto, indudablemente la cooperación y la inversión
de nuestros hermanos establecidos en el extranjero darían un impulso
sustancial al desarrollo del país, no sólo por la importancia de
los fondos financieros que pudieran aportar, sino también por la
experiencia acumulada en las esferas de los negocios, la técnica y la
ciencia, así como por la cultura democrática que traerían
consigo.
Realmente, éstas no son quimeras pues otros ejemplos en el mundo
demuestran su viabilidad. Los altos crecimientos económicos de China en
los últimos 20 años, independientemente de que se han logrado por
la liberalización de las fuerzas productivas de esa inmensa nación,
han sido también posibles gracias a la masiva participación de su
comunidad asentada en el exterior, que ha aportado su experiencia y capitales.
En el caso de Cuba se agrega que la abrumadora mayoría de nuestros
hermanos residen a sólo unas millas de distancia, en el país que
constituye su mercado natural, por lo cual es de esperar que ellos sirvan de
puente para un mayor entendimiento futuro. En consecuencia podrían
favorecer una cooperación honorable sobre la base del respeto y el
beneficio mutuos.
Concluyendo, puede afirmarse que el punto 18 de la Propuesta de Medidas para
Salir de la Crisis, de Todos Unidos, es de trascendental importancia para la
restitución de los derechos de nuestros compatriotas, y para viabilizar
sus anhelos de incorporarse a la reconstrucción de su patria, con lo cual
todos resultaríamos beneficiados.
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