Andrés Oppenheimer /
El
Nuevo Herald, enero 9, 2003.
Lo más interesante de la reunión del secretario de Estado,
Colin Powell, con el disidente cubano Oswaldo Payá esta semana en
Washington no fue que se trató del primer encuentro de su tipo a ese
nivel, ni que Powell expresara luego su ''admiración'' por el activista
prodemocracia cubano.
Lo más interesante fue que Powell recibió con alfombra roja a
un disidente cubano que no apoya el embargo norteamericano a la isla, aboga por
la reconciliación nacional en Cuba, y es visto con escepticismo por los
sectores de línea más dura del exilio cubano de Miami.
A juzgar por lo que escuché de altos funcionarios del gobierno de
Bush, la reunión no supone ningún cambio en el apoyo del gobierno
de Bush al embargo comercial contra la isla. Sin embargo, refleja un cambio en
la política norteamericana: el gobierno de Bush está escuchando
también a los dirigentes prodemocráticos de la isla, en lugar de
escuchar únicamente las voces de Miami.
''Esto es un reconocimiento de que el cambio en Cuba va a venir desde dentro
de Cuba'', me dijo un funcionario bien situado en el gobierno de Bush, tras el
encuentro Powell-Payá. "Es una señal visible del apoyo a la
gente en Cuba que está trabajando por un cambio rápido y pacífico
hacia la democracia''.
Otro funcionario, el vocero del Departamento de Estado, Charles Barclay, me
indicó que "ha habido un cambio en el paisaje político en
Cuba: estamos viendo el surgimiento de una sociedad civil, que se concreta en
iniciativas como el Proyecto Varela y otros proyectos de otros disidentes
cubanos''.
En cierto modo, la nueva tendencia del gobierno de Estados Unidos es un
reflejo de los cambios que se están dando en Miami. Cada vez más,
los exiliados ven su función como una de acompañamiento a los
activistas democráticos de Cuba, y no como una de salvadores de la
patria.
Según una encuesta de la empresa Bendixen y Asociados, el 68 por
ciento de los exiliados cubanos en Miami apoyan el Proyecto Varela, que propone
un referéndum nacional en Cuba dentro de las leyes de la isla, para
proponer una apertura política. Sólo un 23 por ciento de los
exiliados se oponen al Proyecto Varela, aduciendo entre otras cosas que no
garantiza un cambio radical en Cuba.
''Eso es un cambio dramático respecto de hace cinco años,
cuando la mayoría del exilio cubano creía que la solución
para la democracia en Cuba venía de Miami'', afirma Sergio Bendixen. "Hoy,
los disidentes de la isla son vistos como héroes por una gran mayoría
de los exiliados''.
¿Qué ha pasado? Dos hechos importantes --el surgimiento de un
movimiento prodemocracia en Cuba, y la llegada de una nueva generación de
exiliados a Miami-- están cambiando rápidamente la política
del exilio cubano.
Los organizadores del Proyecto Varela, aprovechando una cláusula en
la Constitución cubana que permite que las peticiones ciudadanas con al
menos 10,000 firmas sean llevadas a la Asamblea Nacional, presentó el año
pasado 11,000 firmas solicitando un referéndum nacional sobre si Cuba
debería permitir libertades civiles y elecciones libres.
Desde entonces, el Proyecto Varela ha reunido más de 30,000 firmas en
Cuba. Según grupos de derechos humanos, hoy en día hay más
activistas prodemocracia per cápita en Cuba que los existentes en la ex
Unión Soviética o Polonia.
Al mismo tiempo, el perfil demográfico de Miami ha cambiado
significativamente con la llegada de hasta 20,000 cubanos por año desde
la firma de un acuerdo migratorio entre Estados Unidos y Cuba en 1994. La mayoría
de los aproximadamente 250,000 cubanos que han llegado desde entonces son jóvenes
con familia y amigos en Cuba, que no quieren una solución violenta al
drama cubano.
La Fundación Nacional Cubano Americana, el mayor grupo de exiliados
cubanos en Miami, apoya el Proyecto Varela. El Consejo por la Libertad de Cuba,
un grupo de línea dura que se se abrió de la FNCA, ha tomado
distancia del proyecto de referéndum.
El mes pasado, Payá recibió el premio Sajarov del Parlamento
Europeo --el premio de derechos humanos más prestigioso de Europa-- y fue
recibido por el presidente español José María Aznar. El miércoles,
se reunió con el papa Juan Pablo II en el Vaticano.
Payá está en el camino correcto. La historia reciente
--incluyendo el referéndum de 1988 contra el dictador chileno Augusto
Pinochet y las elecciones de 1990 que derrocaron el gobierno sandinista nicaragüense--
muestra que en la mayoría de los casos, el mejor camino para derrocar una
dictadura ha sido aprovechando las rendijas legales existentes.
Mi humilde pronóstico: la política de Estados Unidos hacia
Cuba, ya estén en el poder republicanos o demócratas, tendrá
cada vez más en cuenta las voces provenientes de la isla. Como siempre
debió haber sido el caso.
El jurado, integrado por destacadas personalidades, analizará las
propuestas de unas 30 instituciones, entre ellas la Escuela Internacional de
Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños, la
Cinemateca de Cuba, y las facultades de esta especialidad en las principales
recintos universitarios de la isla.
De acuerdo con las bases del Premio, se considerarán los logros más
relevantes del creador, su trascendencia estética y proyección
internacional, añadió la fuente.
Dotado con 10 mil pesos (igual cifra en dólares al cambio oficial) y
un diploma acreditativo, el galardón se concederá el 24 de marzo,
al coincidir con el 44 aniversario de la creación del ICAIC.
El Premio Nacional de Cine se suma a otros similares como el de la Música,
Literatura y Artes Plásticas. |