|
OLA
REPRESIVA
Muerte
lenta a corto plazo
Clara Chepe Núñez *
LA HABANA, 28 de agosto (www.cubanet.org) - Jueves.
Incertidumbre. ¿Qué encontraremos
hoy, cuando gestionemos la visita a mi hijo, Oscar
Espinosa Chepe, en la Sala de la Seguridad del
Estado del Hospital Militar Finlay de La Habana?
¿Llegará temprano el Instructor?
En la primera ocasión, a pesar de mis
95 años de edad, los dolores y achaques,
estuve allí a las 9:00 a.m., como me habían
indicado. Llovía torrencialmente, y tuvimos
muchas dificultades para abordar el ascensor del
Edificio Focsa donde vivo, pues cuando caen algunas
gotas lo detienen, ya que el agua le cae a cántaros.
El Instructor llegó a las 10:30. A mi hijo
lo encontré drogado. Le dijeron que le
habían administrado dos días antes
una amitriptilina...
En la segunda oportunidad, el Instructor envió
un mensaje a eso de las 10:00 de que tardaría,
porque estaba ocupado. Llegó a las 11:00.
Oscar no tenía la mente tan dispersa. Se
concentraba mejor y podía articular las
palabras. Dijo sentir un moderado dolor en el
lado izquierdo del abdomen.
Hoy esperé hasta las 11:30. No llegó
el mismo instructor. Otros dos nos recibieron.
Oscar está lelo. Dijo que dormía,
o sea, no sabía que vendríamos a
verlo hoy jueves, aunque se suponía que
volveríamos a la semana. Tampoco sabía
que ya estábamos allí afuera desde
hacia horas.
Cuando salimos, como ocurrió la semana
pasada, a mi nuera Miriam un oficial le dijo que
se quedara, pues debían conversar. Ella
me pidió que no me pusiera nerviosa. ¡Como
no estarlo! Hoy no demoró media hora, sino
quince minutos.
Le comunicaron que de ahora en adelante, la visita
será una vez al mes, pero no dentro de
un mes. Le avisarán cuando sea y qué
día. Pudiera ser al cabo de dos, tres semanas
o un mes. No deberá ser un jueves, sino
cualquier día. La incertidumbre nos mantendrá
en vilo. Nada comparado con la tortura que ocasionará
en Oscar, quien nunca sabrá cuándo
iremos, o si será trasladado para quién
sabe dónde en cualquier momento.
Hoy cuando lo vi distraído me pregunté
si le estarían administrando un psicofármaco
menos fuerte. Quizás la mesura se deba
a que íbamos a visitarlo.
En los días venideros, ¿qué
le darán? No nos permiten ver a ningún
médico. No sabemos cuáles medicamentos
le están imponiendo.
Hoy a Oscar se le iluminó el rostro de
pronto. Dijo que anoche había soñado
con Miriam. ¡Todavía dispone de ilusiones!
Pero mañana... ¡Siguen empecinados
en quebrarle la voluntad! Como no lo han logrado
a base de torturas psicológicas y físicas
(por su enfermedad), parece que pretenden alcanzarlo
mediante psicofármacos. Si estoy equivocada,
que me demuestren lo contrario. ¿Por qué
no me lo quieren dejar ver hasta quién
sabe cuándo? ¿Qué le harán
durante ese tiempo?
Es necesario que lo dejen salir al exterior para
recibir asistencia médica confiable, y
posiblemente un trasplante de hígado. Me
temo que cuando lo autoricen, será demasiado
tarde.
La vida de mi hijo se acorta vertiginosamente,
sin que podamos hacer nada. Estamos totalmente
desvalidos, ante un totalitarismo absoluto, que
decide sobre nuestras vidas y nuestras muertes.
¿Qué pensará el Dr. Carlos
Lage, vicepresidente del Consejo de Estado de
Cuba, acerca de lo que está ocurriendo
a Oscar, Marta Beatriz Roque y tantos otros prisioneros?
Como médico, no me imagino que pueda estar
respaldando tan criminales procederes.
* Este artículo, de la madre de Oscar
Espinosa Chepe, de 95 años, fue dictado
a su nuera, Miriam Leiva.
|