Guanahacabibes:
tesoro en peligro
Víctor Rolando Arroyo, UPECI
PINAR DEL RIO, enero (www.cubanet.org) - Las más hermosas playas de
la provincia de Pinar del Río serán acondicionadas para el
disfrute de los turistas extranjeros.
La península de Guanahacabibes ocupa el 11 por ciento del territorio
provincial y constituye un tesoro de bellezas naturales, convertido en feudo
privado del llamado "Zar del Cabo", el comandante Julio Camacho
Aguilera. El mencionado "zar" se encuentra al frente de la oficina
para el desarrollo integral de la península.
Desde que la revolución llegó al poder, por diversas causas se
ha impedido el acceso a los cubanos a ciertas áreas de la península.
Un férreo control militar asegura que los visitantes oficiales disfruten
del ambiente paradisíaco que allí existe.
La zona, que desde 1987 fue declarada Reserva de la Bioesfera, es uno de los
argumentos oficiales a través del cual se justifica la prohibición
de moverse por allí libremente a los cubanos. Aunque la zona está
servida en bandeja de plata a los inversionistas extranjeros. Ya está
definida, por ejemplo, la ubicación de 1,500 habitaciones que se
construirán próximamente, para el disfrute de los turistas foráneos.
Pero lo que más resalta es la construcción de una base de
avituallamiento y reparación de las embarcaciones que transitan por los
mares adyacentes a la península. El proyecto ya se está
ejecutando, y convertiría las playas en refugio de naves averiadas y
provisión de combustible, lo que trae aparejado un peligro inminente para
el ecosistema marino local. Se ha construido, además, una pista de
aterrizaje de helicópteros.
El especialista del gobierno, Jorge Ferro, planteó su desacuerdo con
estos planes que se desarrollan en la península, pero el ministerio de
Ciencias desestimó sus temores. Poco después el gobierno
provincial daba luz verde al proyecto.
Integrantes del independiente grupo ecologista NATURPAZ, han manifestado su
preocupación por lo que allí sucede, pues durante décadas
se dijo que el área se preservaría para futuras generaciones, y la
realidad ha sido otra.
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