Cuando
amanece en La Habana
Manuel David Orrio, CPI / CubaNet
LA HABANA, octubre - Ha llegado el primero de esos eufemísticos
frentes fríos que caracterizan a la capital de Cuba, un poco cargado de
lluvias y provisto de ráfagas de aire que levantan las faldas de las
hembras. Días nublados, cual metáforas, parecen acompañar a
la pregunta en los labios de todos cuando amanece en La Habana: "¿A cuánto
está el dólar hoy?"
Por encima del complejo acontecer del convulso mundo, más allá
de las mesas redondas televisadas donde los reportes de prensa de Al-Jazzeera
gozan de vulgar privilegio, no obstante los editoriales del diario Granma,
dedicados al combate verbal sobre la retirada de los rusos del Centro
Redioelectrónico de Lourdes, a pesar de tanto ruido, el mundo real del
habanero de a pie se concentra en conocer e incluso pronosticar a qué
precio podrá adquirir el dólar inevitable. En menos de un mes su
valor en las casas de cambio del Estado ascendió de 21 a 26 pesos.
Noticias llegadas del interior hacen pensar en lugares por donde debe de andar
por los treinta.
Las tensiones alrededor del precio del dólar han hecho cambiar
algunas rutinas habaneras. Las colas en las casas de cambio son el mejor índice.
Mientras la moneda estadounidense se mantuvo estable entre 21 y 22 pesos la
unidad se consideró como algo normal -incluso práctico- que el
cambio informal hiciera del billete de a dólar un equivalente a veinte
pesos, que como tal funcionaba para los tratos con los negocios por cuenta
propia y hasta en algunos establecimientos estatales, que operan en moneda
nacional.
Así era, hasta que el ascenso en el precio del dólar ha
impuesto nuevas conductas, las cuales pueden explicar el aumento en el número
de personas que optan por vender parte de sus divisas a las casas de cambio, con
lo que el gobierno de Fidel Castro logra recaudar los dólares atesorados
por la población con mayor rapidez.
La gente prefiere ahora poseer a la mano ambas monedas, pues en aquellos
espacios donde antes existió la convención "un dólar,
veinte pesos", un interés comercial pretende mantener la misma, o sólo
aceptar pequeñas variaciones que incrementan lo pagado por el cliente,
quien saldría perdiendo de aceptar tales conversiones. Entonces, la gente
concluye: con dólares lo vendido en dólares, con pesos lo mercado
en pesos.
Esa tensión avisa: no por gusto se acompaña de ascensos en los
precios de los alimentos y de la caída de las ofertas en las tiendas
dolarizadas donde, por cierto, se han producido rebajas ocasionales de artículos
de primera necesidad, como si por algún lado hubiese una momentánea
hambre de divisas, más allá de la crónica.
Amanece en La Habana, pero los periódicos del día dedican la
mayor parte de sus espacios a cuanto sea útil para eludir tema tan
importante para el cubano de a pie como es la cotización del dólar,
sus implicaciones, lo cual permite a rumores y especulaciones "hacer zafra".
Nadie habla, pero muchos se preguntan cómo será este fin de año
en La Habana.
Mientras tanto, el ministro de Turismo hace pronósticos optimistas
para la temporada, los que se acompañan de informes según los
cuales el vicepresidente Carlos Lage habría comenzado a reconocer el rol
jugado por las remesas familiares en la economía cubana. La prensa calla,
pero se afirma que lo ha dicho en círculos más amplios de los
acostumbrados para la censura isleña, y quizás para sorpresa de
algunos ciegos que no quieren ver las objetivas interdependencias creadas entre
Cuba y Estados Unidos, en términos de una seguridad nacional que ambos países
necesitan, más allá de los debates políticos.
Hay quien dice, entre disidentes, que la isla inició un proceso de
adaptación forzosa a los nuevos escenarios creados tras el crimen del 11
de septiembre, que rebasa el gesto de la acostumbrada agresividad verbal por el
lado del gobierno. Por ahora, a mi juicio, son conjeturas, pero conjeturas sobre
las cuales conviene estar alerta. No por gusto el ojo atento del instinto
popular identificó al instante lo único que, a sus efectos, vale
vigilar bien de cerca: la cotización del dólar. Curioso, muy
curioso, y no sólo por mera supervivencia, que sea ésta la
verdadera noticia del día, cuando amanece en La Habana.
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