Consultar al
pueblo, pero en otra parte
Claudia Márquez Linares, Grupo Decoro
LA HABANA, noviembre (www.cubanet.org) - La trasnochada izquierda
latinoamericana estuvo de fiesta hace varios días en La Habana. El
gobierno de Fidel Castro, en su lucha política contra toda política
que sustente principios opuestos a los suyos, organizó el festín.
Se trató del llamado Encuentro Hemisférico de Lucha contra el
ALCA, realizado entre el 13 y el 16 de noviembre.
Conviene señalar que si salimos a las calles habaneras para hacer una
encuesta entre los ciudadanos comprobaríamos que la inmensa mayoría
es incapaz incluso de descifrar qué significan las cuatro letras de las
siglas ALCA. Sin duda repetirán lo que hasta el cansancio han propagado
los únicos medios de difusión existentes, que son los del Estado.
Sin embargo, muy pocos sabrían explicar qué significa el libre
comercio ni qué se persigue realmente con el ALCA.
El centro de los ataques, por supuesto, es Estados Unidos de América.
Se le acusa de querer anexarse a Latinoamérica, y se dice que el ALCA
traerá más pobreza a los pueblos del continente.
Se esperó la creación de un proyecto alternativo como
resultado de la cita en La Habana, pero éste no surgió ni podrá
surgir, porque estos latinoamericanos presuntos defensores de los humildes no
cuentan con ellos, realmente están obsesionados con la supuesta
culpabilidad de los estadounidenses y no tienen nada que ofrecer en lo que
respecta a darle un mejor futuro a las naciones del continente.
Se trata de una izquierda incapaz de hacer otra cosa que no sea dar
peroratas sobre la soberanía y otras abstracciones.
El gobierno de Cuba ha proclamado que hay que hacer plebiscitos para
consultar a los pueblos sobre el ALCA. Pero, mientras, la policía política
persigue y reprime a los cubanos que promueven y han firmado el Proyecto Varela,
por el cual le piden al gobierno de Fidel Castro lo mismo, que el pueblo sea
consultado sobre su futuro mediante las urnas.
Es lamentable que aún desde La Habana se siga lidereando a esa tropa
de incautos que, con gritos de histeria y declaraciones quejumbrosas, pretende
frenar el indetenible tren de la historia.
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