La usurpación
del papel social del individuo
Víctor Rolando Arroyo, UPECI
PINAR DEL RIO, febrero - La revolución cubana desde sus inicios en
1959 fue proclamada por sus principales como "humanista". También
se dijo que era para el pueblo y por el pueblo que se había hecho la
revolución. Pero la realidad es que se olvidó que el pueblo está
compuesto por individuos que tienen su rostro propio, nombres, apellidos y
pensamientos diferentes de los demás.
Cuando un problema afecta a una sociedad cada individuo lo afronta e
interpreta a su manera, por lo cual es imposible masificar, uniformar a las
personas. Este es un concepto muy oído en Cuba: la masificación.
El gobierno del Partido Comunista ha burocratizado grotescamente a la
sociedad cubana, ha convertido a cada individuo en una pieza sin rostro. Cuando
la dirigencia del país trata con la población sólo le
importa su propia tez gubernamental.
Durante más de 42 años ha usado el Partido Comunista a las
personas en su valor de uso. En esa relación no cuenta para nada la
dignidad humana. La gente en Cuba ha sido despojada de su identidad por el
sistema político impuesto por ese grupo político. Es frecuente
escuchar a los dirigentes decir: "Mi trabajo es el pueblo, las masas",
pero en verdad no existe ese trabajo, ya que sólo usan a los integrantes
de la sociedad para lograr sus fines, su principal interés: mantenerse en
el poder a cualquier precio.
El régimen de Cuba no reconoce al hombre y usurpa su papel social, le
arrebata el protagonismo, esa oportunidad única que le da la vida.
Alguien dijo que este fenómeno puede acarrear un tremendo costo para
nuestra sociedad, porque un día esa "masa" se dará
cuenta que se la han ido comiendo silenciosamente por dentro. Ese día le
pueden ir arriba a los que causaron el fenómeno social por el cual
atravesamos.
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