El otro pregón cubano
Tania Díaz Castro
LA HABANA, octubre - En Cuba hay quienes han comenzado a pregonar por las
calles, hace ya algunos años. Pero estos pregoneros de hoy inspiran pena,
porque pregonan y nadie sale de sus casas a ver qué venden.
Por lo general, estiran bastidores fabricados antes de 1959, reparan cocinas
de gas sin tener piezas de repuesto o simplemente venden o cambian botellas.
Ya no pasa aquel chino que vendía riquísimas frituras de
bacalao o ajonjolí, ni el tamalero con tamales rellenos de chicharrones,
tampoco el dulcero con señoritas de chocolate o cabezotas en almíbar.
Sí, hay quienes todavía pregonan a pesar de la falta de
libertad económica, a pesar que se obstaculiza la iniciativa individual
puesto que el Estado dirige y controla la economía nacional.
Sin embargo, en este terrible período de escasez que vivimos llamado "período
especial" ha surgido un tipo de pregón que es prueba de verdadera
rebeldía, de verdadera oposición a la falta de libertad económica.
Se trata del pregón dicho a media voz, en tono menor. Esos pregoneros
venden cucuruchos de maní o de rositas de maíz, pasteles caseros,
pan con mortadella... escondidos en escaleras, pasillos laterales de edificios o
simplemente en la oscuridad de una parada de ómnibus.
Hay otros, más audaces aún, de pie en las puertas de las
tiendas dolarizadas ofreciendo a mejor precio galones de pintura, bombillos de
luz fría, azulejos de baño, lozas de piso o cualquier otro artículo
extraído de la misma tienda sabe Dios cómo.
Pero los más viejos recordamos con verdadera añoranza aquellos
pregones mañaneros que nos anunciaban el nuevo día. Voces
vinculadas a nuestro mundo subconciente, a nuestra tierna edad. Era un verdadero
calidoscopio de pregones-cantos, pregones-poéticos, todos hechos con
gracia e imaginación, que dan vida a cualquier pueblo o ciudad.
Tan arraigados están en nuestra cultura que pintores y compositores
afamados se han inspirado en esos personajes folclóricos.
Se tiene noticia de que en el año 1980, en la ciudad de Santiago de
Cuba, se organizó un evento llamado "Festival del Pregón",
que pudo reunir a más de cuarenta pregoneros, algunos de ellos
octogenarios, como un intento de revivir el pasado o de hacer que no muera del
todo.
Sí, en Cuba hay quienes comenzaron a pregonar, pero se trata de
pregones quejumbrosos como alaridos de dolor o graznidos de muerte; algo que no
se parece a aquél, el más famoso de todos:
"Maní, manicero se va... Caserita no te acuestes a
dormir, sin comerte un cucurucho de maní".
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