Reflexiones sobre las olimpiadas
Licenciado Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, octubre - Los juegos olímpicos celebrados en la bella
ciudad de Sydney, Australia, calificados por muchos como los mejores de la
historia, finalizaron con la participación de más de 11 mil
deportistas de 200 países.
Los representantes de Cuba, como en ocasiones anteriores, tuvieron una
relevante participación que colmó de orgullo patrio a millones de
cubanos. De nuevo la maestría de los jóvenes deportistas se puso
de manifiesto, así como la calidad profesional de sus entrenadores y
especialistas deportivos.
Pero no todo fue positivo. Como de costumbre, las autoridades aprovecharon
la oportunidad para desarrollar una extensa y agobiante campaña política,
valiéndose de los triunfos de los atletas para mostrarlos como logros del
sistema.
Ese método propagandístico no es original. Regímenes
totalitarios en otras épocas emplearon semejantes procedimientos para
cultivar en los pueblos una forma de chauvinismo y xenofobia, con el único
objetivo de enajenarlos de sus penosas realidades. Stalin y sus sucesores
presentaron los triunfos de los deportistas soviéticos como ejemplo del
hombre nuevo creado por la alquimila leninista. Los merecidos triunfos de los
atletas del patio ponen de manifiesto, sobre todo, la marcada intención
propagandística del régimen.
La política del gobierno de becar a edad temprana en las escuelas de
iniciación deportiva a los jóvenes de condiciones físicas y
biotipos adecuados se ha mantenido a través de cuatro décadas. Los
costos de esa política han sido enormes. Si se revisa la ejecución
de los presupuestos deportivos entre los años 1990-1998, podrá
apreciarse que la financiación del deporte fue superior en un 5 por
ciento a los desembolsados para el desarrollo de la ciencia y la técnica,
y en un 10 por ciento al presupuesto para el bienestar social.
EGRESOS DEL PRESUPUESTO EN EL PERIODO 1990-1998
|
Concepto |
Millones de pesos |
Relación deporte=100 |
|
Deporte |
864, 0 |
100 |
|
Ciencia y técnica |
818, 0 |
94, 5 |
|
Bienestar social |
773, 0 |
89, 5 |
(Fuente: La economía cubana. Reformas estructurales y desempeño
en los noventa. CEPAL. Año 2000.
Hay que añadir que estos fondos asignados al deporte no son los únicos
recibidos. A ellos habría que sumar lo que se ha cobrado por la entrada a
los eventos deportivos, el por ciento del salario que se le retira a los técnicos
que laboran en el exterior, lo que se descuenta a los atletas ganadores de
medallas y premios en el extranjero, o de los salarios devengados por
participación en equipos de otros países.
Esos recursos se dedican a la industria de hacer campeones y obtener
medallas, mientras las instalaciones para el uso de la población
permanecen en pésimas condiciones, como es el caso del histórico
estadio de la Universidad de La Habana.
También los implementos deportivos brillan por su ausencia en las
escuelas, y cuando se encuentran están inservibles. En las propias muchas
veces escasean los profesores de educación física, debido a la
deserción existente producto de los bajos salarios y a la abrumadora
cantidad de tareas extra escolares.
En algunas escuelas y barrios del país, activistas e instructores
cargados de buena voluntad y esperanza, con un entusiasmo a toda prueba, se
enfrentan a las dificultades y logran trasladar sus conocimientos a los pupilos.
No obstante, este esfuerzo no es suficiente para producir un masivo movimiento
deportivo. Para lograr este objetivo se tendría que resolver el grave
problema de la alimentación, pre requisito fundamental para la práctica
del deporte.
Si ese objetivo se alcanzara y el deporte, verdaderamente fuera una
disciplina de carácter popular, tendríamos una población más
saludable y capaz de trabajar y luchar por los destinos de la nación.
Entonces sí podría hablarse con propiedad de Cuba como potencia
deportiva.
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