Política postal
Ricardo González Alfonso
LA HABANA, 3 de octubre - En el mundo conviven muchos mundos. La filatelia y
la política son dos de ellos. Penetrar en el territorio donde colindan
sus fronteras es una aventura.
Esa confluencia posee una arista que no ha sido, a mi saber, investigada por
los especialistas. Se trata de la presencia de gobernantes cubanos en los sellos
postales después de establecerse la República en el 1902.
Un par de mandatarios aparecieron en estampillas nacionales después
de fallecidos. Otros dos, en el ejercicio del poder.
A Tomás Estrada Palma (1838-1908), presidente de Cuba desde 1902 al
6, lo vemos en una impresión del 17 dedicada a patriotas cubanos y a José
Miguel Gómez (1858-1921), lo apreciamos de perfil en un sello del 36, en
ocasión del monumento que le fue erigido poco antes.
Quienes aparecen en sendas estampillas de correos ejerciendo el mando son
Gerardo Machado, presidente desde 1925 al 33, en una emisión del 28 con
motivo a la VI Conferencia Internacional Americana y Fidel Castro, en el 74,
para conmemorar la visita del mandatario soviético Leonid Brezhnev.
Esa edición tiene una curiosidad: es la primera vez que están
juntos un político cubano con uno extranjero, si exceptuamos el caso, en
esa misma emisión, donde coinciden Lenin y Martí (sic).
Por cierto, en los archivos de Quesada y Aróstegui se conservan
fragmentos de novelas tan martianas como inéditas, y en uno de ellos
leemos: "Por vanidad se conduce a los hombres. Por parecer buenos se
dedican a serlo. No lo serían si no fuera por que lo quieren parecer. No
lo hacen por el goce íntimo de la bondad, sino por el bochorno de revelar
que no la tienen".
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