Elián: La Ley de Ajuste y la ley del desajuste
Por Rosa M. Rodríguez Torrado, Proyecto Demócrata Cubano
Mucho se ha dicho y escrito con respecto al caso del niño náufrago. Se trata del más elemental derecho natural, violado por los aventajados discípulos del Gobierno Cubano: la ultraderecha miamense. Pobres y oscuros argumentos enarbolan para justificar su proceder en
contra de la demanda del padre -justa, sin dudas- y del sector diametralmente idéntico a ella. Parece que son dirigidos desde nuestro condenado caimán, pues le han asestado a la oposición pacífica interna, un golpe más fuerte que ninguno de los proporcionados por
la policía política gubernativa. ¡Pobre derecha que no encuentra, a pesar de los años, el antídoto civilizado para tanto odio! ¡Pobre moraleja para los "diestros" cubanos que, en la sinrazón de su antagónico afán, se comportan, en
el mejor de los casos, como emigrantes clonados del régimen militar de Cuba, y en el peor, como aliados! ¡Pobre e ilógica reacción de espejo protagonista por un claustro de políticos hechos a imagen y semejanza del totalitarismo implantado en nuestra patria el 1ro.
de enero de 1959! ¡Pobre exilio residente en Estados Unidos que, para su prosperidad y goce de foránea libertad, tuvo que aceptar las normativas culturales y lingüísticas que nada tienen que ver con su unidad historiográfica! ¡Pobre capacidad de un líder máximo
que espeta, ante las cámaras de televisión, al Gobierno de los Estados Unidos por no otorgarle, a los ciudadanos de su país, el elevado número de visas acordadas para un año.
Hoy bulle a toda hora la alienante reiteración de viejas consignas. Los diestros y los siniestros apuestan por el mantenimiento del cuadragenario e inmovilista statu quo en Cuba. Los "hunos" y los otros le temen a una transición que afecte sus respectivos monopolios de
poder, sus niveles de vida, sus viajes para recabar solidaridad. Con el sufrido pueblo cubano; sus cabildeos económicos so pretexto de bloqueo o de asistencia para la reinstauración de la democracia en la Isla; sus "limitados recursos" al traficar influencias millonarias, ya
sea en busca de apoyo político o logístico; sus "modestas recepciones" para recaudar fondos o imponer medallas; sus humildes arcas rebozadas en campañas propagandísticas, en lugar de revertir ese capital en el desarrollo y mejoramiento humano de la comunidad
cubana tanto dentro como fuera de nuestra frontera. ¡No! Prefieren despilfarrar influencia, manipulación, pulóveres, pancartas y banderas de papel que cada extremo ama con la intransigencia propia de ambas orillas. Prefieren despilfarrar resentimientos y desarraigos en odios y
adioses sin fin.
Es evidente el daño que ha proporcionado y proporciona la Ley de Ajuste Cubano, un fruto de la beligerancia entre los dos sistemas opuestos, dictada para acoger a los cubanos que huían de la militarización totalizadora que se había adueñado del poder en nuestra
Patria. También es evidente el daño que le ha ocasionado y le ocasiona a la Nación Cubana otra ley, tan anticubana como la primera: la Ley del Desajuste Cubano, patrocinado por la élite gobernante en Cuba para garantizar, entre otras cosas, su permanencia en el poder y la
cual ha fomentado, en nuestra sociedad, las culturas del "fuguismo", el escepticismo y el miedo.
Resulta frustrante que la historia nos haya atrapado en una tozudez y odio inamovibles que pervierten la virtud y cercan la esperanza. Crezcamos en la auténtica reconciliación sepultando rencores en la misericordia del perdón, para propiciar el reencuentro diverso que nos
una y enaltezca como Nación.
¡Salvemos a Cuba para salvar a Elián!
La Habana, 28 de febrero del 2000.
Divulgado en Miami por el Buró de Información de Derechos Humanos a los 10 días del mes de marzo del 2000.
Ariel Hidalgo Teté Machado
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