Pamela Druckerman. Redactora de The Wall Street Journal. 3 de julio de 2000
El intento de la semana pasada de reducir las sanciones de Estados Unidos contra Cuba ha sido muy bien recibido por las compañías estadounidenses que esperan negociar allí.
La proposición de permitir ventas de alimentos y medicinas a Cuba fue eliminada antes de que el Congreso pudiera votar, y fue criticada incluso por los que se oponen al embargo, que la acusaban de ser demasiado restrictiva. Pero tras años de duras relaciones con el gobierno de
Castro, los inversionistas potenciales en la isla ven cualquier indicio de cordialidad como un acercamiento.
"Obviamente, es un avance inesperado. Es como un soplo de aire fresco", dice Peter Blyth, presidente de Radisson Hotels Development, con sede en Minneápolis. El grupo, filial de Carlson Companies, está ansioso por cambiar la ruta de sus cruceros para incluir los puertos
cubanos y sacarle el polvo a los planes de construir hoteles y restaurantes en Cuba. Thomas Herzfeld, cuyo fondo de inversión cotiza en el Nasdaq e invierte en compañías públicas que podrían beneficiarse del fin del embargo, dice que sus abogados están
poniendo al día los trámites de un segundo fondo que invertiría directamente en Cuba.
A pesar de los esfuerzos de los empresarios estadounidenses, no es probable que el embargo termine pronto. La proposición de la semana pasada, que terminó siendo eliminada de un proyecto de ley para gastos de emergencia, prohibía a los bancos estadounidenses que financiaran
exportaciones a Cuba, y no dejaba que los barcos atracaran en suelo cubano. Sin embargo, las firmas de asesoramiento e inversión que operan en Cuba dicen que durante las últimas semanas han recibido miles de llamadas y planes de negocios de compañías estadounidenses.
Algunos buscan medios de esquivar legalmente el embargo, otros quieren estar listos para entrar en acción si se reducen las restricciones, y ambos están interesados en las riquezas minerales y agrarias de Cuba, sus 11 millones de clientes potenciales y su atracción como destino
turístico estadounidense.
También hay quienes esperan vender las mercancías cubanas en los mercados de EE.UU., y muchas de las firmas europeas y canadienses que han desarrollado operaciones conjuntas con el Gobierno cubano también observan con entusiasmo las leyes de comercio estadounidenses.
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