Dra. Martha Molina. Publicado el domingo, 2 de abril de 2000 en El Nuevo Herald
Lo siguiente son fragmentos editados de una declaración jurada de la Dra. Marta Molina que fue psicóloga en Cuba durante 20 años.
Llegué a los Estados Unidos en 1999 tras haber solicitado asilo político en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.
Durante mi permanencia como psicóloga en el Policlínico Docente de Palmira, consulté y traté a cientos de pacientes con problemas psicológicos directamente vinculados con, o afectados por, las orientaciones del gobierno cubano. Muchos de mis pacientes habían
tenido experiencias traumáticas por su resistencia al adoctrinamiento comunista.
Como cuestión de rutina, mis superiores me aconsejaban que cualquier problema que implicara resistencia a la ideología comunista fuera tratada dándole la razón al gobierno, independientemente de los efectos sobre el paciente. Yo no compartía esa política
y, cada vez que me era posible, aconsejaba a mis pacientes basándome en los métodos piscológicos reconocidos. Mis superiores me criticaban severamente y me mantenían bajo un constante escrutinio.
Consulté más de 500 niños menores de 16 años que habían tenido serios problemas psicológicos como resultado de sus propias discrepancias con la ideología comunista o de la negativa de sus padres a adoctrinarlos. El pensamiento de estos niños
era reprimido, y cualquier opinión contraria a la ideología oficial llevaba aparejada sanciones disciplinarias.
Las medidas disciplinarias habitualmente administradas por los maestros y otras figuras de autoridad consistían en silenciar a los niños y darles una reprimenda por conducta y comentarios impropios. En la mayoría de los casos, esto conducía a que se reprimieran y se
volvieran inhibidos, al dudar de su propio capacidad de pensar. Como resultado directo de las medidas disciplinarias y de la falta de un asesoramiento adecuado independiente de los órdenes del gobierno, los niños frecuentemente se deprimían y sólo lograban un bajo
rendimiento escolar. A los que no seguían la ideología comunista o se habían conducido inapropiadamente con el régimen cubano rutinariamente se les negaba permiso para ingresar en la universidad o cualquier otra institución de educación más allá
del grado 12.
Basado en mi conocimiento de las políticas de adoctrinamiento, así como de las prácticas de asesoramiento psicológico y terapéutico en Cuba, mi opinión profesional es que si Elián González, de 6 años, es devuelto a Cuba:
- Inmediatamente será puesto en aislamiento para readoctrinarlo en la ideología comunista.
- Se le pondrá una pañoleta azul en el cuello, y se le ordenará jurar fidelidad a Los Pioneros, la organización infantil obligatoria para todos los niños de 6 años y más, para que reciban adoctrinamiento formal. Se le ordenará jurar: ``¡Pioneros
por el comunismo, seremos como el Che!''.
- Se le hablará de lo que vio y le sucedió en los Estados Unidos, y se le dirá que no puede contar a nadie lo que vio, sea a un menor o a un adulto.
- Se le adoctrinará para que crea que en los Estados Unidos fue muy infeliz, que las cosas que vio y que hizo no eran reales y que fueron, en esencia, un ardid para confundirlo.
- En la escuela y otras actividades se le asignará un monitor (un maestro u otra persona que estará a su lado en todo momento para controlar lo que diga, y corregirlo si no sintoniza adecuadamente con la ideología comunista). Si no coopera, será recluido hasta que
un ulterior adoctrinamiento borre todos los recuerdos de su estancia en los Estados Unidos.
- Se le dirá que su madre fue una traidora, porque salió de Cuba ilegalmente, y se le obligará a repudiar su memoria.
Al igual que con todos los otros niños que yo he tratado en Cuba --y porque Elián ha estado expuesto al modo de vida norteamericano durante tanto tiempo-- el adoctrinamiento y la represión de sus recuerdos y pensamientos conducirán a la depresión y la confusión
psicológica. Esto, a su vez, llevará a un severo trauma psicológico que nunca será debidamente tratado dadas las órdenes que reciben los psicólogos en Cuba.
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